La gran mentira de la publicidad subliminal, la cocacola y las palomitas

Cocacola y palomitas

El mundo está plagado de grandes mentiras. Seguro que recuerda el famoso experimento de James Vicary, donde colocó un proyector mecánico en una sala de cine e insertó las palabras “Bebe Coca-cola” y “Come palomitas”, durante tres milésimas de segundo cada cinco segundos. El consumo de Coca-cola durante la experimento aumentó un 18,1% y el de palomitas un 57,8%. Fue el experimento que dio lugar a la “publicidad subliminal”.  Seguramente sabe que tras ese experimento se empezó a hablar mucho de publicidad subliminal, y que ahora está prohibida. Quizá lo que no sabe es que todo fue una gran mentira.

En 1962, el presidente de la Psychological Corporation desafíó a Vicary a repetir la prueba, pero esta vez el experimento no produjo aumento alguno en las ventas. Más tarde, el propio Vicary reconoció en una entrevista en Advertising Age que el experimento fue ficticio; “Todo lo que logré, creo, fue poner una palabra nueva en uso común. Y para un hombre como yo que se dedica a escoger nombres correctos para productos y compañías, se me debería examinar la cabeza por haber escogido un nombre como subliminal. Trato de no pensar en eso, todo fue un truco. Para aquellos que piensan que fue terrible… bueno; yo tuve la misma reacción cuando lo pensé por primera vez.”

Pese a todo lo que sabemos, tendemos a dar crédito a todo aquello que está escrito, sin embargo, también la prensa escrita y los libros están plagados de mentiras.  ¿Se acuerdan del caso de la mermelada, el perro, y Ricky Martin en el programa sorpresa sorpresa? De la noche a la mañana toda España amaneció con la morbosa noticia, incluso hay quien vive con la imagen en la cabeza, imagen que nunca vio pero que imaginó cientos de veces hasta convertir en cierta. Así somos, creemos aquello en lo que queremos creer, vemos lo que queremos ver, y no vemos lo que no queremos aunque resulte obvio para el resto del mundo. La mayoría nos creemos mejores de lo que realmente somos, incluso nos mentimos a nosotros mismos para ocultar nuestros defectos. En algún lado leí que algunas personas con depresión no tienen está capacidad y la imagen de sí mismos se ajusta más a la realidad que las de los no deprimidos. ¿Curioso verdad? Si encuentro el experimento publicaré un post sobre ello, no quisiera pecar de crédulo.  Pero no temamos, ya dijo Sófocles que ;”una mentira no vive hasta hacerse vieja“.

A propósito de las mentiras en nuestra vida, me gustaría recomendar el libro de Robert Felman “Cuando mentimos: las mentiras y lo que dicen de nosotros”.

Enlaces de interés sobre publicidad subliminal (en inglés):

http://www.snopes.com/business/hidden/popcorn.asp

http://www.straightdope.com/columns/read/177/does-subliminal-advertising-work

Comentarios

  1. ComposDublin dice:

    Si es cierto lo de la mentira que mucha gente asegura ver y llega a describir con detalles. Sin embargo a mi lo que mas me llama la atencion son esos “honestos” que son feos, saben que son feos, lo reconocen verbalmente y ademas ligan! ¿Personalidad fuerte?

    En las tecnicas de periodismo existe una tecnica muy poderosa que se aplica a esta entrada:
    Una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad.

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