¿Puede el precio de un medicamento influir en su eficacia?

pastilla

En el año 2008 un artículo en el Journal of the American Association alertaba sobre el siguiente hecho;  un placebo caro es más efectivo que uno barato. Si tenía pensado anunciar sus pastillas en Groupalia, no lo haga, un medicamento con un 70% de descuento no funciona.

En el experimento, realizado sobre  un grupo de ochenta y dos voluntarios pagados, se administraba una pastilla que supuestamente contenía un nuevo componente que mitigaba el dolor. A la mitad del grupo le dijeron que cada pastilla costaba 2,5$, a la otra mitad le indicaron que su precio era de 0,10$. Después se pidió a los voluntarios que evaluaran el dolor que sentían al recibir descargas en la muñeca, antes y después de tomar la pastilla. El grupo que tomó la pastilla “más cara” afirmó sentir menos dolor que el grupo que había tomado la pastilla “barata”. Y esto, ¿a qué se debe?

Nuestras expectativas juegan un papel fundamental en lo que nos sucede, en el post sobre el efecto Pigmalion comenté como nuestras expectativas llegan a influir en el comportamiento sobre los demás, y por supuesto también influyen en nosotros mismos. La mente controla el cuerpo, aunque todavía queda mucho por descubrir sobre esta relación.  Pongamos un ejemplo, imagínese que  una persona cree que está enferma, esa creencia hará que aumente su nivel de estrés, y esto provoca que su sistema inmunitario se deprima a causa de las hormonas generadas,  como consecuencia, esa persona terminará enfermando. Esto también se da a la inversa, la persona que cree que va a ponerse bien, se relajará, disminuirá su nivel de estrés y tendrá más posibilidades de curarse.

Las tasas de efectividad de los medicamentos suelen ser muy inferiores a lo que solemos pensar, sin embargo, funcionan mucho más de lo esperable. Puede que el simple hecho de acudir al médico y la expectativa que generamos de un alivio del dolor, sea muchas veces la causa real de nuestra cura. Experimentos como el mencionado vienen a demostrar la gran sugestionabilidad del ser humano. Si no fuese por esa irracionalidad nuestra, no existiría el Marketing. Las empresas dedicarían gran parte de su presupuesto a desarrollar mejores productos para ser comprados por seres, que tras una decisión racional, elegirían el producto más adecuado a sus necesidades, sin importar nada más que las características del producto, obviando la belleza del modelo que lo anuncia, la fragancia del establecimiento donde se vende, el color de su envoltorio, la musiquilla que acompaña el anuncio…

Fuente:
WABER RL et al (2008) Commercial features of placebo and therapeutic efficacy. Journal of the American Medical Association  299: 1016-1017.doi: 10.1001/ jama.299.9.1016

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