El Marketing y la fobia a los gérmenes

Teme al germenLa publicidad ha conseguido sembrar cierta fobia a los gérmenes en toda la población mundial. Mejor dicho, en esa parte del mundo en donde sobrevivir no es la principal preocupación de nadie, lo que da pie a que nos inventemos otras.   ¿Qué consecuencias tiene esta “fobia a los gérmenes” en nuestras vidas?

Antes de ver algunos ejemplos hagamos memoria; ¿Recuerdas los geles para manos que se instalaron en todos los lugares públicos tras el anuncio de la  famosa gripe A? (Por cierto, España se gastó 98 millones de euros en vacunas contra la gripe H1N1, 6 millones de vacunas con un valor de 42 millones de euros fueron destruidas).  Esos geles bactericidas para manos, que ahora son un elemento común de muchos espacios públicos, y hasta hace pocos años estaban restringidos a ámbitos muy específicos como el sanitario, no sirven para lo que insinuaban que servían, para evitar el contagio de la gripe A. La gripe A se contagia por gotitas minúsculas que son expulsadas al hablar, toser, o estornudar por personas ya infectadas, o bien, pero esto es mucho menos probable, por tocar una superficie infectada con nuestras manos y restregarlas por los ojos o nariz. Este es sólo el ejemplo de un producto de los muchos que las campañas de Marketing, gracias a la semilla del miedo, han conseguido introducir en nuestra vida cotidiana. Más consecuencias de esta fobia:

A la hora de coger una revista o un periódico que está situado en una pila de ejemplares, la mayoría de personas evitan coger el que está encima de la pila, lo levantan y retiran el que está debajo.  Esa  mayoría cree que el periódico de encima ha sido tocado por multitud de dedos repletos de gérmenes, y creen que el ejemplar que está debajo se encuentra más limpio. Esto también ocurre a la hora de hacer la compra en el supermercado, la mayoría  cogemos el producto que está detrás porque tenemos la ilusión de que ha sido menos manoseado. Otro ejemplo, de las mujeres que van al servicio en un restaurante, hotel, etc. sólo el 5% entran en el primer servicio, ¿Por qué? Pues porque piensan que está menos limpio que el segundo o el tercero.  Pero si esto es cierto, el primer servicio es el menos usado, y en consecuencia el más limpio.

A lo largo del día recibimos unos tres mil impactos publicitarios, y cada vez este número va en aumento. Conociendo esto, no sorprende que la publicidad consiga cambiar nuestros hábitos de vida. Si analizamos muchos de los cambios en nuestros hábitos que se han producido en el último siglo, veremos que están ligados a la publicidad. Vivimos en un mundo de necesidades creadas en departamentos de Marketing.

Comentarios

  1. Yo en el supermercado cojo los productos de atrás, porque tienen fechas de caducidad mayores.

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