La influencia social llevada el extremo

influencia social extrema

En 1978, casi mil miembros del Templo del Pueblo se suicidaron cuando se lo ordenó su líder. En 1993, miembros de la secta de los Davidianos se implicaron en una resistencia suicida a las demandas de la policía. En los Davidianos, se tenía prohibido a todos sus miembros tener relaciones sexuales excepto al líder, para quien éste era un derecho estrictamente reservado. ¿Qué hace que personas con una inteligencia normal se conviertan en borregos estúpidos y acepten las normas del grupo hasta el punto de terminar con su vida?

 En su análisis sobre el adoctrinamiento intenso, el psicólogo Robert Baron, describe cuatro fases. La primera es la del ablandamiento, donde los miembros son aislados de amigos y familia y se hace un gran esfuerzo por mantenerlos cansados, desorientados y emocionalmente activados (falta de sueño, desnutrición, trabajos extenuantes). En una segunda fase conocida como condescendencia, se pide a los reclutados que se pongan al servicio de las creencias del grupo y que activamente experimenten el rol de miembros. A continuación tiene lugar la tercera fase, la internacionalización, donde los reclutados aceptan las perspectivas del grupo, la aceptación pública se convierte en aceptación interna. Aquí ya podemos considerar a la persona como miembro de primera clase. Finalmente,  llega la cuarta fase, la consolidación, los reclutados fortalecen su membresía a través de su implicación en actos costosos que hacen difícil su retorno al mundo fuera de la secta; donar sus pertenencias personales al grupo, romper las relaciones con su familia, etc. En esta fase comienzan activamente a reclutar nuevos miembros, aceptan las creencias y filosofía del grupo de manera incuestionable, y pasan a mantener perspectivas negativas acerca de “los de afuera”.

Puede que haya personas más propensas a otras a caer en esta trampa, pero cualquiera puede ser víctima de un proceso de influencia social extrema. Una de las consecuencias de la crisis es el aumento del número de sectas y personas que se unen a ellas.  Como dijo el gran escritor irlandés Oscar Wilde; “Estar alerta, he ahí la vida; yacer en la tranquilidad, he ahí la muerte.

 

@palabrasmiguel

 

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