Una clave para ser feliz: ¡Compra experiencias!

Cabo de Gata¿Qué vas a hacer con la paga extra de este mes? Según las investigaciones del psicólogo Thomas Gilovich, serás más feliz si inviertes el dinero en irte de viaje que en comprar una televisión. Los productos que compramos van perdiendo su valor, imagínate que inviertes 800 euros en el nuevo Galaxy S6, o en el iPhone 6 si eres un fan de Apple, tendrás el mejor móvil del mercado pero en un año sólo será un móvil obsoleto. ¿Qué sucede si inviertes los 800 euros en un viaje de una semana a la Riviera Maya? Tendrás un recuerdo para toda la vida, una experiencia que podrás compartir y de la que comenzarás a disfrutar ya antes de coger el vuelo.

Cuando esperamos un acontecimiento, ya sea un viaje o un concierto, el sólo hecho de anticipar el evento genera en nosotros un sentimiento de felicidad, nuestra mente vaga sobre el evento, sobre lo que disfrutaremos, mientras que si vamos a comprar algo material, esa sensación pre-compra, es una sensación marcada por la impaciencia. Las experiencias se relacionan más con la conducta social, con la identidad de la persona y la conexión con el mundo. Es más probable que hables con tu compañero de trabajo porque los dos habéis visto la misma película este fin de semana que porque los dos tenéis el mismo coche. Los bienes materiales pueden hacernos felices en el momento de la compra, pero nos adaptamos a vivir con ellos rápidamente y dejan de producirnos felicidad. (Tú nuevo iPhone de hoy, no te provocará ninguna felicidad dentro de dos meses).

Las personas no solemos interesarnos sobre las posesiones de los demás. Comparar el valor de dos productos es fácil, ¿Es mi coche mejor que el de mi vecino? Si, ¿eres más feliz por ello?, puede. ¿Tú coche es mejor que el de tu jefe? no, ¿eres más feliz por ello? Prefieres no pensar en eso. Comparar el valor de dos experiencias es algo improbable, cuando hablas de una experiencia no importa si tu salario es mayor o menor que el de quien lo está escuchando. Las personas nos sentimos felices viviendo experiencias, disfrutamos planeándolas, hablando sobre ellas y recordándolas. Por mucho que el sistema capitalista nos bombardee tratando de asociar la felicidad a un producto, la realidad es que las personas somos más felices hablando de nuestro último viaje al Tibet que de los extras que tiene nuestro coche. Si tuviese que escoger un slogan para una campaña publicitaria sobre en qué invertir el dinero, sería este: Live it, don’t buy it! 😉

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