¿Cuál es la probabilidad de que adivinen tu contraseña por azar?

Pin tarjeta de credito

Las contraseñas están presentes en nuestra vida cotidiana, las utilizamos todos los días, desde el PIN formado por cuatro dígitos con el que autorizamos las compras de nuestra tarjeta, hasta contraseñas más complejas como la de acceso a nuestras redes sociales y a nuestra privacidad. La seguridad de nuestras contraseñas es algo que debemos tener presente a la hora de elegirlas, veamos cuál es la probabilidad de adivinar nuestra contraseña por puro azar.

En castellano denominamos combinación a toda serie de signos, ignorando si el orden es un factor a tener en cuenta, sin embargo en Matemáticas esto esto no es así, ya que se llama combinaciones a los conjuntos de signos en los que no importa el orden, mientras que las permutaciones son conjuntos de signos donde se tiene en cuenta el orden.  Las contraseñas son combinaciones ordenadas o permutaciones, ya que no es lo mismo 1-2-3-4,  que 4-3-2-1.

La fórmula para calcular las posibilidades de una serie de signos ordenada y en la que se pueden repetir elementos es n^r, siendo n el número de caracteres posibles, y r el número de caracteres que forman nuestra contraseña.

Imagina que la contraseña para acceder a Facebook de un usuario es la siguiente: “Pies=a3.1415”. Las posibilidades de adivinar esta contraseña por azar, están determinadas por dos factores: el número de signos que pueden utilizarse para formarla (n), y el número de elementos que la forman (r).

¿Cuáles son los signos posibles de nuestra contraseña?

  • 10 números: 0,1,2,3,4,5,6,7,8,9
  • 52 caracteres del alfabeto (Tomando como referencia el alfabeto inglés existen 26 caracteres, que distinguiendo entre mayúsculas y minúsculas se convierten en 52 caracteres)
  • 50 caracteres especiales, ya que tomamos los  51 caracteres de puntuación presentes en el standard del teclado americano, excluyendo el espacio: !”#$%&’()*+,-./:;<=>?@[\]^_‘{|}~,.;:¿?¡!()[]“-/\*&   Más información en la página de la OWASP.

En total suman 112 posibles signos. Las posibilidades de una contraseña de 12 caracteres, en la que hay 112 signos posibles son cerca de cuatro cuatrillones.

112 elevado a 12

112^12 =  3 895 975 992 546 975 973 113 856

La tierra tiene unos 4.500 millones de años, es decir, más de 2.365 billones de minutos. Habría que probar más de 1.647 millones de claves por minuto desde el día 0 de la Tierra para tener la certeza de acertar nuestra clave.

1647 billones
¿Qué pasa si sólo utilizamos signos alfanuméricos y una contraseña de 8 caracteres?

Que las posibilidades se reducen a 218billones. ¿Te parecen muchas?

218 billones

La capacidad promedio de un ataque de fuerza bruta es de 4mil millones de combinaciones por segundo, es decir, en poco más de 15 horas reventarían tu contraseña de 8 caracteres formada por signos alfanuméricos.

54mil segundos

¿y cuál es la probabilidad de adivinar el código PIN de una tarjeta de crédito? Una entre diez mil.

una entre diez mil

Ahora bien, ¿has elegido los signos que componen tu contraseña por azar? Si “los has elegido”, la respuesta es no. Como vimos cuando escribí sobre el efecto priming,  nuestros pensamientos están influenciados por el entorno en que vivimos, y lo que pasa por nuestra mente tiene relación con nuestras experiencias, no con el azar. Es posible presentar estímulos a lo largo del día a una persona para que a la noche, cuando le pidan que elija un número del 1 al 100, su respuesta sea 57, aunque él mismo no sea consciente de por qué lo ha elegido.  Es por eso que a la hora de elegir nuestras contraseñas es recomendable utilizar una parte totalmente aleatoria generada por un generador de contraseñas.

A continuación os dejo unos recursos interesantes para comprobar la fuerza de vuestras contraseñas:

Calculadora de posibilidades: http://www.disfrutalasmatematicas.com/combinatoria/combinaciones-permutaciones-calculadora.html

Comprobador de seguridad de contraseñas teniendo en cuenta varios factores: https://password.es/comprobador/

Convertir códigos de colores de Hexadecimal a decimal

En  diseño web se utiliza el código de color Hexadecimal para definir los colores en la hoja de estilo .CSS de la web, mientras que en algunos programas de diseño sólo es posible utilizar la codificación de color decimal RGB (Red Green Blue), por lo que es necesario convertir los códigos de color en una u otra codificación.

Por ejemplo , en antiguas versiones de Photoshop para elegir un color sólo disponíamos de la escala de colores RGB . Por lo que si queríamos incluir en el diseño un texto con el mismo color que se utiliza en una web, teníamos que buscar el código de color utilizado en la página:

Localizar codigo color hexadecimal

En el ejemplo sería #333333 y una vez que tenemos el código, tendríamos que convertirlo a RGB decimal, que en el ejemplo se corresponde con R:51 G:51 B:51

Selección color versión antigua Photoshop

En versiones más modernas, se puede indicar el color en cualquiera de los diferentes códigos existentes.

Selección color Illustrator

¿Cómo  se convierte el código Hexadecimal en RGB?

Los números decimales pueden tomar valores del 0 al 9, mientras que los hexadecimales pueden tomar hasta 16 valores, del 0 al 9 y de la A a la F, se utilizan las primeras letras del abecedario para representar los valores que no existen en el sistema decimal, tal como se muestra en la siguiente tabla.

Tabla valores hexadecima

A continuación podéis ver un pequeño programa Web  creado a partir de unas funciones en Javascript para pasar de uno a otro código de forma muy sencilla. SENCILLO CONVERSOR CÓDIGO COLOR HEXADECIMAL Y DECIMAL

¿Por qué Android no permite cambiar la fecha al año 2038?

 Efecto Y2K38 reactancia.comEs probable que hayas  leído anteriormente que el año 2038 será el fin de los ordenadores. Igual que sucedió con la llegada del año 2000 y el famoso efecto Y2K,  si nadie lo impide, a las 3:14 de la madrugada del 19 de enero del 2038 se producirá un caos informático, bautizado como el efecto Y2K38. Este efecto es el culpable de que no puedas cambiar el día de tu teléfono Android más allá de esa fecha. ¿Quieres saber a qué se debe esto? Sigue leyendo.

La mayoría del software que existe se basa en sistemas UNIX,  los cuáles utilizan un sistema de representación del tiempo basada en POSIX (Portable Operating System Interface, la X es en referencia a UNIX).  Para aquellos que no estén muy metidos en el mundo de la informática, comentar que  UNIX es un sistema operativo, como lo es el famoso Windows, pero UNIX es mucho más antiguo, se desarrolló en 1969 y hay muchos sistemas basados en él, como Linux, Mac-Os X, o el propio Android, que está basado en un  núcleo de Linux. Digamos que UNIX es el gran padre.  Ahora que sabemos que la mayoría del software que conocemos hoy en día deriva del sistema UNIX, veamos cuál es el problema.

El sistema de representación del tiempo que utiliza nuestro amigo UNIX, se basa en contar las segundos transcurridos desde el 1 de enero de 1970 a las 00:00h. El problema viene de que el sistema utiliza un valor entero con signo de 32bits para guardar el dato de los segundos, por lo que tiene un límite de memoria, y sólo puede contar entre el rango de cifras -2.147.483.648 y 2.147.483.647. Cuando el contador alcance los a 2.147.483.647  segundos, serán las 03:14:07 del 19 de enero de 2038, al siguiente segundo el contador sobrepasará su límite y comenzará a contar desde el siguiente valor, es decir restará 2.147.483.648 segundos a la fecha 1 de enero de 1970, por lo que los ordenadores creerán que están en el año 1901. Para corregir esto, la arquitectura de los sistemas operativos ha comenzado a migrarse a 64bits, lo cual hace desaparecer el problema, ya que el nuevo límite del contador de segundos se fijaría para dentro de 2,90 billones de años, más de doscientas veces la edad del universo, y para esa fecha, ¿Quién puede aventurarse si existirá algo similar a lo que ahora conocemos?

Espero vivir el año 2038, y creo que al ritmo que evolucionan las nuevas tecnologías, por esa fecha, ya nadie recordará el famoso efecto Y2K38, es probable que ni siquiera yo recuerde haber escrito este post, ni ninguno de vosotros haberlo leído, porque así de caprichosa es la memoria humana. Sin embargo, quiero pensar, que alguien si lo recordará, y esbozará una sonrisa pensando en esas triviales preocupaciones que teníamos allá por el 2013.



¿Qué cara se te queda cuando ganas mil millones de dólares?

Esa es la cara que se te queda cuando ganas mil millones de dólares en menos de dos años. Las personas que aparecen en el vídeo son Chad Hurley y Steve Chen, los fundadores de YouTube. El vídeo fue realizado pocas horas después de haber vendido el portal de vídeos a  Google. La venta se realizó por más de 1.600 millones de dólares, una cantidad que se consideró desorbitada por muchos analistas y que, como se puede apreciar en la grabación, dejó más que satisfechos a Chad y Steve.

El mundo en que vivimos está marcado por el avance de la tecnología.  Ya nadie se sorprende por ver como alguien puede lograr una fortuna en un par de años a partir de un pequeño proyecto. Steve Jobs creó una de las compañías más exitosas desde un pequeño garaje de California, Sergey Brin y Larry Page prácticamente dominan el mundo con una empresa fundada hace menos  de 20 años.El siglo XXI promete ser una montaña rusa, y se prevé que cada vez se acentúe más está tendencia. Ciclos cada vez más cortos, crisis y períodos de bonanza marcados por alguna revolución tecnológica. Pero, ¿quién sabe cómo será el futuro? Hace unos meses escribí  como nuestra mente lineal es incapaz de predecir el crecimiento exponencial  en que vivimos, a día de hoy sigo opinando lo mismo.

Los contenidos en Internet y la importancia de pensar

Arañas de Google rastreando

Internet siempre se ha caracterizado por la gran cantidad de contenidos y un crecimiento exponencial. Desde hace unos años la creación de contenidos parece tener más que ver con la fiebre del SEO que con esa necesidad humana de crear y guardar recuerdos. Ahora toda página corporativa tiene un blog, en muchos casos por motivos técnicos, de esta forma  la red  se inunda con textos que están más  destinados a ser leídos por las arañas de Google que por las personas.  La llamada “infoxicación” está más presente que nunca,  cada vez que abro el lector de noticias tengo la sensación de  que de cada diez publicaciones que leo, apenas una me ha aportado algo nuevo.  ¿No os sucede lo mismo?

Hace unas semanas leía una reflexión en bitácora RH sobre la poca importancia que se le da a pensar en la sociedad actual. Vivimos en un mundo de hacer cosas, cada vez más cosas y cada vez más rápido. Al ser humano le encanta coleccionar lo que sea, dale un número a un hombre y lo hará más grande,  es una especie de síndrome de Diógenes que todos padecemos. En este entorno, pensar  importa poco, porque mientras se piensa, “no se hace nada”, no se acumulan trastos, no se va a un lugar y se vuelve, aunque ni siquiera entendamos para que vamos.  Sin embargo, hacer, comprar, poseer algo más, nos hace creer que estamos un poco más llenos.

Con la intención de que este post no se convierta en un contenido vacío, me gustaría recordar un buen consejo, citar una buena frase, y recomendar un buen libro.  Ayer he terminado de leer un breve libro de Stefan Zweig,  titulado “Amok”, el libro se compone de diferentes relatos en cada uno de los cuales se describe la vida de una persona. Es un libro tranquilo, con episodios de intriga pero sin grandes sobresaltos, ideal para leer antes de dormir. Un buen consejo es la siguiente frase atribuida al Dalai Lama: “Cuando creas que has cometido un error, haz algo inmediatamente para corregirlo.”, y una buena frase es la siguiente de O. K. Bernhardt.;  “No olvides nunca que el primer beso no se da con la boca, sino con los ojos.”

Un saludo,
[genericon icon=twitter color=#4099FF]@palabrasmiguel

¿Puede nuestra mente lineal predecir un crecimiento exponencial?

crecimiento-exponencialImagine que pudiese doblar por la mitad un folio de papel de una centésima de milímetro de grosor cincuenta veces. La primera vez que lo doble medirá dos centésimas, la segunda cuatro, la tercera ocho centésimas, y así hasta cincuenta veces. Deténgase a pensarlo, ¿Qué tamaño cree que tendrá el grosor de ese folio una vez doblado a la mitad cincuenta veces? La fórmula está clara, 2 elevado a 50. ¿Cuánto cree que es? Son algo más de 11 millones de kilómetros. Si pudiésemos doblar a la mitad un folio de un milímetro de grosor cincuenta veces, mediría unas 29 veces la distancia de la tierra a la luna. Eso es un crecimiento exponencial, ¿fue capaz de predecirlo con su visión lineal intuitiva?

La ley de rendimientos aceleradores de Kurzweil describe un crecimiento exponencial del progreso tecnológico. El mundo está avanzando exponencialmente y somos incapaces de predecir el futuro. Pongamos un ejemplo, el primer iPhone salió a la venta en 2007, hace apenas 5 años. ¿Somos conscientes de todo lo que se ha evolucionado en estos cinco años? Ahora es normal que salga una nueva versión cada tres meses, hace dos años eso era impensable ¿Quién puede aventurarse a decir cómo será el mundo dentro de cinco años?

“Un análisis de la historia de la tecnología muestra que el cambio tecnológico es exponencial, al contrario de la visión ‘lineal intuitiva’ del sentido común. Así que no experimentaremos cien años de progreso en el siglo XXI, sino que serán más como 20.000 años de progreso (al ritmo de hoy).” Raymond Kurzweil

Hay críticas a esta teoría que afirman que el progreso tecnológico podría moderarse y ser lineal. No creo que la humanidad pueda seguir aumentando en número mucho más, ni que lleguemos a ver una versión nueva de iPad cada pocas horas, pero cuando traté de predecir el grosor que tendría un folio doblado cincuenta veces, pensé en un par de metros, y son 11.258.999,068426 Kilómetros.

Blog personal Miguel Molina Alen | Psicología, Marketing, Actualidad TIC

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